Es pleno agosto. Hace un calor de muerte. Madrid se ha quedado medio vacía. Y aunque esto es una ventaja para muchos, incluída yo, habrá otros que necesiten algo más de “movimiento” y actividad.
Pues mira por dónde, el próximo sábado empieza la semana grande de Bilbao, la famosa Aste Nagusia. Nueve días llenos de fiesta, conciertos, desfiles y un sinfín de actividades lúdicas como para no parar de disfrutar y buscar alguna oferta de vuelos. Si ya de por sí, Bilbao es una ciudad que destaca por su cultura, ambiente y entorno, entonces la oportunidad de vivirla a lo grande es como para no desaprovecharla.
Si decides tomar un vuelo de Iberia, aprovechate de sus precios competitivos. Dejando a un lado la mala fama y la controversia que genera su gestión, lo cierto es que es la primera aerolínea española y la cuarta de Europa.
Investigando un poco sobre opiniones del vuelo Bilbao-Madrid, cabe destacar que hay una buena valoración en cuanto al trato del personal, la gestión de los billetes y demás aspectos técnicos. El “fallo” más comentado son los retrasos y las cancelaciones de última hora. Pero si tenemos en cuenta lo que ha pasado con los controladores, no es de extrañar.
El “truco” para viajar sin incidencias consiste en llevar el mínimo equipaje (si puede ser de mano mucho mejor), sacar el billete electrónico y llevarse un buen libro, crucigramas o música, por si la espera se hace larga. El vuelo dura poco menos de una hora y, aunque algunos de los aviones son francamente estrechos, no se os hará demasiado incómodo.
Una vez que lleguéis al aeropuerto Internacional de Bilbao, os encontraréis con un edificio moderno, diseño de uno de nuestros arquitectos más afamados, Santiago Calatrava. Está a unos 12 kilómetros de la capital, en Loiu, y dispone de una línea de autobuses que te dejarán en tu destino en apenas 20 minutos.
Y si lo que quieres es playa, además de diversión, te recomendamos que visites algunas playas de Bilbao como la de Bakio, donde suelen celebrarse campeonatos de surf, o la de Mundaka, perteneciente a la población del mismo nombre. Según dicen, tiene las mejores olas con las que puede soñar un surfero.