
Hoy nos situamos en la Plaza de la Villa de Madrid, al oeste del centro, en el corazón del histórico Madrid de los Austrias, para visitar uno de los edificios señoriales más interesantes de la ciudad. Se trata de la Casa de Cisneros, construida en 1537 por el sobrino del célebre Cardenal Cisneros, Benito Jiménez de Cisneros.
Al llegar a la Plaza de la Villa veremos en su centro una estatua de Álvaro de Bazán, comandante de aquella desgraciada Armada Invencible, y realizada por el escultor Mariano Benlliure. No sólo es el único atractivo de esta plaza, ya que junto a la Casa de Cisneros, tenéis la Torre de los Lujanes, más antigua incluso que nuestro protagonista de hoy.
Dicen que esta torre puede ser también uno de los edificios más antiguos de la ciudad, ya que data de principios del siglo XV.
Nos situamos ya en nuestra Casa de Cisneros, al sur de la plaza y a la izquierda de la célebre Casa de la Villa, con su fachada de estilo plateresco, sobre todo la que se puede ver en la calle Sacramento, ya que esta calle era muy señorial en la época.
En 1590 sirvió como refugió y prisión de Antonio Pérez, secretario del rey Felipe II, quien precisamente huía de él. Desde la Casa de Cisneros huyó a Francia la noche del 18 de marzo de 1590. Además, aquí nació el Conde de Romanones en 1845, y en el siglo XVIII fue sede del Consejo de Guerra, además de ser hasta 1909 la sede de la Embajada de Austria.
En el interior de la Casa de Cisneros veremos sobre todo una magnífica colección de tapices de los siglos XV en adelante en el conocido como Salón de Tapices. Las restauraciones que se llevaron a cabo en la casa a principios del siglo XX le mejoraron su fachada y se construyó un pasadizo voladizo que la conecta con el Ayuntamiento.
Se trata de uno de los edificios más interesantes de la ciudad, por lo que la visita resulta imprescindible. Además la entrada es gratuita.
Foto Vía Go Madrid