Hace cien años, por estas mismas fechas, el rey Alfonso XIII inauguró la que, con el paso de los años, se ha convertido en una de las grandes arterias de la ciudad de Madrid. Cien años ha cumplido ya la Gran Vía, y por eso se ha celebrado el centenario a lo madrileño, porque tal vez no haya lugar más castizo y popular en todo Madrid que la Gran Vía.
Gran Vía que no sólo es calle, sino también zarzuela, la de Federico Chueca, que ha sonado en el momento de cumplir cien años. Gran Vía que puede contemplarse en la exposición de fotos históricas que el diario ABC ha cedido para la ocasión, y que podemos visitar en el Ayuntamiento de Madrid. La Gran Vía de Doña Manolita o Chicote, y tantos y tantos otros personajes madrileños.
Hoy en día si se le dijera a cualquier madrileño que hace más de cien años nadie quería pasar por lo que hoy es la Gran Vía… Lugar del bajo Madrid, de prostitutas y delincuentes, de rateros que imponían allí sus hechos y sus consecuencias, imperio de los bajos fondos de una capital que chisporroteaba en otros ambientes.
Pero, curiosamente, lo que es la arquitectura, allí se comenzó a forjar el Madrid moderno, en aquella Gran Vía con nuevos edificios, como el Cine Callao, de estilo Art Deco, o el Teatro Fontalba, uno de los favoritos del rey Alfonso XIII. Los bajos fondos se fueron trasladando a las calles paralelas, sobre todo las de la parte norte de la calle.
Tanta importancia cobró la Gran Vía que, incluso en los momentos cruentos, fue escenario de lo que se vivía en Madrid. La Guerra Civil la convirtió en la dama de los obuses. Sin embargo, dicen los habitantes de Madrid que los cines de la Gran Vía pudieron con la guerra, cines que, desgraciadamente, se han ido perdiendo en la noche de los tiempos.
Cines no quedan, pero sí joyas arquitectónicas de gran valor, como el Edificio Metrópolis, con su distintivo cartel que así lo anuncia, inaugurado el 21 de enero de 1911. O el Edificio Capitol, con su célebre cartel de Schweppes, y el edificio de Telefónica, considerado el primer rascacielos de Europa. A ellos le siguen el Cine Callao, la Gran Peña o el Casino Militar.
La Gran Vía cumple cien años, cien años de coches de todos los estilos, trajes de la época, prostitutas, gente de la calle, nobles, príncipes y reyes. La Gran Vía de Doña Manolita, la lotera que, Gordo tras Gordo, servía de inspiración a pintores y escritores, y sobre todo la Gran Vía de Chicote, aquel niño que vendía copas de aguardiente desde bien temprano, y que llegó a pasar por el Ritz o el Savoy como barman.
La Gran Vía cumple cien años. Feliz Cumpleaños.
Foto Vía Boston City Walk