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Calle Fuencarral

Es solo un tramo de algo más de 500 metros el que separa el número 1 del 70 de la calle Fuencarral. Entre medias, gente de todo tipo que recorre las aceras con los atuendos más modernos de la ciudad. Un lugar de moda y vanguardia e incluso frikismo, que impregna este lugar de encuentro y de nuevas tendencias en el que lo más importante es ver y dejarse ver.

Es como darse un paseo por el Soho londinense o por el barrio neoyorquino de moda, Williamsburg, en el bohemio Brooklyn. Desde que el ayuntamiento peatonalizó la calle gracias al plan 2000E, el barrio ha cambiado mucho y la zona se ha revalorizado. Los vecinos, tras meses de obras, por un lado están encantados con la reforma, pues disponen de más espacio para pasear, pero por otro echan de menos no poder llegar en coche a sus casas. Los comerciantes, en cambio, lo tienen claro: han ganado mucho con el cambio. En las últimas semanas, se nota un aumento de público en la zona.

Fuencarral es ahora una de las calles madrileñas en las que más ha subido el precio por metro cuadrado. Pero ese encarecimiento de los locales no parece disuadir a las grandes marcas. Todo lo contrario. La calle está llena de tiendas, fundamentalmente de ropa y complementos, para dar cobertura a todo ese mercado potencial de “modernitos” que recorren el lugar en busca de las últimas novedades en modelito.

Hay de todo, desde tiendas de toda la vida conviviendo con tiendas para skaters, hasta las últimas marcas como Puma, Quiksilver o Diesel. Las grandes compañías conviven con tiendas de moda más pequeñas pero posiblemente también más exclusivas como el Ganso, paraíso de los amantes de la ropa sport estilo inglesa. Lo que todos tiene claro, es que cada vez quedan menos tiendas alternativas de las que caracterizaron, hace ya años, la revolución del barrio.

Las marcas, los starbucks y la tiendas de sprays y tablas de skate copan toda la calle. Ya no queda espacio para lo diferente, lo original, lo que hizo que este antiguo paraíso decadente de “yonkies” se convirtiera, tras años de profunda reforma, en lo que es hoy. En buena parte, la transformación fue gracias al publico gay. Pero la nueva transformación de la calle, casi en centro comercial, hace que algunos ya hablen de que la calle está perdiendo el espíritu independiente que la caracteriza. ¿Morirá Fuencarral de éxito?

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