
Un tesoro oculto ve la luz. El Museo del Prado, cierra al fin su deuda contra los artistas del siglo XIX español. Un total de 176 obras de ese siglo, se integran en la colección permanente para llenar el vacío entre Goya y Picasso. Un círculo de historia que se cierra, para hacer justicia para el Ochocientos español.
El siglo XIX español, expulsado del edificio principal y montado en el Casón entre desconchones y desidia, desaparecía un día sin más del museo durante la dictadura franquista. No sólo se ha roto el maleficio dejando que la historia fluya, sino que se ha terminado con la idea de que nuestro XIX no vale la pena. El visitante se siente atrapado por obras que merece la pena contemplar, y tiene una sensación rara, de deuda saldada. Pero es mucho más que eso.
Mucho más incluso que volver a ver a los viejos amigos tanto tiempo secuestrados. En el paseo van apareciendo esos cuadros que muestran la fuerza de la producción del XIX en España con una selección muy cuidada de obras por parte del Museo del Prado.
Pese a estar representados la mayor parte de los cuadros míticos de la colección, desde los retratos “neoclasicistas” de Vicente López, hasta la espectacular Muerte de Viriato, de José de Madrazo, las nuevas obras y los cuadros que en ellas se exponen, van a sorprender a más de uno. Porque el recorrido se ha completado con los retratos modernos de Fortuny, con especialísimos paisajes o con obras del magnifico Sorolla, entre otras piezas.
La pintura de historia es la que va a causar más asombro entre los espectadores desde su nuevo lugar en el museo, donde ha adquirido una fuerza inesperada. Ante El fusilamiento de Torrijos, de Gisbert, La muerte de Lucrecia, de Rosales, Las hijas del Cid, de Dióscoro de la Puebla, pasando por Los amantes de Teruel, de Muñoz Degrain, o la impresionante Doña Juana la loca, de Francisco Pradilla.
Seguro que más de uno no recordaba estos cuadros tan potentes. Y es que la emoción no surge, o al menos no sólo, de poder contemplar las pinturas de una forma que ni ellas se hubieran atrevido a soñar, al lado de los “grandes maestros”. El visitante se conmueve en las nuevas salas del XIX del Prado, quizás por la sensación de un merecido regreso. O quizás porque de ahora en adelante, ninguna narración nos hará creer que la Historia acaba en Goya y vuelve a comenzar en Picasso.
me gustaria ver una exposicion mas intensa, de las obras de los pintores del siglo XIX...
Comentario por maria carme28-11-2009 @ 22:01