
Ya estamos llegando al fin de nuestra ruta por el desconocido norte de la comunidad de Madrid. Tras recorrer unos cuantos kilómetros en coche y dar largos paseos por los sitios recomendados, ya afrontamos el último día de la ruta tal como nosotros lo proponemos.
El Berrueco, penúltimo pueblo que visitaremos con esta ruta que empezó en la cuenca de Lozoya, es nuestra próxima parada.
Este municipio es conocido por la piedra denominada berroqueña, donde la dureza y resistencia son sus características principales y la cual ha dado lugar o ha servido de base para muchas de las construcciones de la comunidad. Tal es la importancia de la piedra que en el municipio han hecho un Museo de la Piedra con piezas que se exponen a lo largo de toda la localidad.
El pueblo de Berrueco conserva en su plaza principal una picota, un monolito de piedra donde se mostraban públicamente los escarmientos que las autoridades querían dar a los supuestos malhechores, donde la cabeza de estos, se exponía en la pica. De hecho es la única picota conservada en la comunidad de Madrid y su estado es tan óptimo que no ha necesitado de ninguna restauración, lo que pone en evidencia, de paso, la resistencia de la piedra a la que la localidad da nombre.
En el Berrueco también se podrá ver, en la zona alta de la ciudad, la iglesia de Santo Tomás Apóstol, del siglo XV que tiene unas preciosas e inmejorables vistas del embalse de El Atazar y la sierra de La Cabrera.
Como en todos los pueblos que hemos recorrido, varias sendas recorren los alrededores del pueblo y se adentran en la montaña. Una de estas sendas lleva a la atalaya de Torrepedrera, une torre de vigilancia de la época musulmana y el cual formó parte de la llamada Marca Media, línea fronteriza y defensiva entre los reinos musulmanes y castellanos.
En estos últimos paseos por la ruta, nos daremos cuenta de que el paisaje que nos rodea tiene verdaderamente una historia, una historia que las diferentes marcas y restos que sobre todo se pueden ver en el Berrueco nos demuestran. Es un pueblo donde la historia y la naturaleza conjugan estupendamente.