
En Madrid contamos con numerosos lugares verdes que nutren de oxígeno a esta gran ciudad y que permite a los madrileños encontrar un respiro al poderoso asfalto que cada día crece más alrededor nuestro. Por ello, es necesario que conozcamos y respetemos estos lugares porque pueden resultar muy atractivos para todos los sentidos. Hoy os propongo un paseo por uno de los parques menos conocidos de la ciudad, la Quinta de los Molinos.
Casi parece un huerto o una plantación de almendros y olivos, pero se trata de un parque urbano, perteneciente al Ayuntamiento de Madrid. Es el Parque Quinta de los Molinos, situado en el Barrio del Salvador, en el Distrito de San Blas. Está catalogado como jardín histórico artístico y bien de interés cultural.
En un principio, el parque fue propiedad de la familia del conde de Torrearias, pero en 1920 el dueño en vigor, César Cort Botí, profesor de Urbanismo en el Escuela de Arquitectura y concejal del Ayuntamiento, construyó un jardín mediterráneo. Cuando Cort muere, el parque queda semiabandonado y la Gerencia de Urbanismo se interesa por él. En septiembre de 1980, se firma un convenio por el cual 28,7 hectáreas (dos cuartos de la totalidad del parque) se ceden al Ayuntamiento que permite en el resto de la superficie la construcción residencial.
En la Quinta de los Molinos se puede pasear a través de sus vías que están rodeadas de grandes árboles frutales, como pueden ser almendros y olivos o pinos y eucaliptos, que ofrecen un auténtico espectáculo al visitante con el cambio de estación.
Del recuerdo de lo que en un principio fue la Quinta de los Molinos, queda un palacete de comienzos del siglo XX, rodeado de una zona de jardín con flores y extensiones de césped; un estanque, un molino y un edificio llamado la Casa del Reloj. En cuanto a los caminos, la mayoría son de tierra, a excepción de uno pavimentado que está flanqueado por grandes plátanos y que termina en la entrada principal de la calle Alcalá.
Así que poneos las zapatillas, y pasear por este rincón que representa una muestra viva del paisaje mediterráneo en pleno corazón de la capital.