| LEE AQUI SOBRE... | |
|

Hoy, dejaremos de lado los magníficos monumentos o lugares mágicos que podamos encontrar en Madrid, o en sus alrededores, y nos fijaremos en una exposición que fue todo un éxito en Barcelona y que desde no hace ni un mes se encuentra en Madrid. Se trata de una exposición sobre la que os hablamos recientemente y en la que ahora queremos profundizar un poco más: la exposición antológica “Joaquín Sorolla (1863 – 1923)”
El lugar no podía ser otro que el Museo del Prado de Madrid que tras Velázquez, Ribera, Murillo, El Greco, Zurbarán, Goya y otros artistas universales de España, por fin, salda su deuda histórica con Sorolla. El pintor valenciano quizás fue el último gran maestro de las colecciones de museo, dentro de la tradición de la escuela española, al que la institución de El Prado aún no había dedicado una retrospectiva de la importancia que se merecía el artista.
La exposición reúne, nada más y nada menos, que un total de 102 lienzos que proceden de museos y colecciones de todo el mundo, y repasa con ambición y acierto la carrera del gran genio mediterráneo a través de unas obras que, seguramente, fueron las mejores y que sin duda fueron los que le dieron la fama. Así, podremos encontrar el lienzo “La vuelta de la pesca” de 1894, “El fotógrafo Christian Franzen” de 1903, “Desnudo de mujer” de 1902 o “El bote blanco” de 1905.
Pero hay todavía más. Una de las noticias más importantes de la muestra es la presencia que, por primera vez en España desde que se creó, de los catorce monumentales paneles de las “Visiones de España” que pintó el artista para la Hispanic Society of America de Nueva York. La selección da a la muestra un carácter excepcional y seguramente irrepetible por la dificultad de trasladar este deslumbrante e impresionante conjunto desde su sede habitual. A la exposición se le suman también las piezas del propio Museo del Prado como, por ejemplo, “Chicos en la playa” de 1909 o “¡Aún dicen que el pescado es caro!” de 1894. También hay lienzos del Museo Sorolla de Madrid como “La bata rosa” de 1916.
En fin, Sorolla, enmarcado en la escuela impresionista de finales del XIX muestra en el lienzo un dominio absoluto de la luz solar, que recrea con una gran fuerza estética sobre el agua del mar y superficies blancas como velas o sábanas.
- Información práctica:

