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Pocos puntos hay más emblemáticos en Madrid que la Puerta del Sol. Lugar de reunión y fiesta el día de Fin de Año con las doce campanadas, mítico lugar para quedar con amigos y conocidos en su kilómetro cero, del que parten las carreteras radiales que comunican Madrid con el resto de España.

Junto a la Puerta de Alcalá o la fuente de la Cibeles constituye sin duda una de esas imágenes mentales que nos vienen a la cabeza cuando se nos menciona la ciudad. Y sin embargo, aunque ahora nos parezca un centro neurálgico de la vida de la capital, lo cierto es que la que fue en su origen el lugar que ocupaba el acceso este de la urbe no se convirtió en un lugar de relevancia hasta el siglo XVI.

Quizás os habréis preguntado por qué recibe este nombre. Pues bien, se la denominó “Puerta del Sol” precisamente porque contaba con un sol que adornaba su entrada, y que se ubicaba allí por estar orientada la puerta hacia levante. En este lugar se han vivido acontecimientos esenciales de la historia de España, algunos tan luctuosos como el asesinato de José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros, en 1912. Y menos de veinte años después, en 1931, la Puerta del Sol se convertía también en un lugar clave en la proclamación de la efímera Segunda República.

Domina el espacio la Casa de Correos, con placas en su fachada dedicadas al levantamiento popular del 2 de mayo y a las víctimas de los atentados del 11 de marzo y a las personas que las ayudaron el día de la catástrofe. También son dignos de mención la estatua del oso y el madroño, que preside la boca de la calle del Carmen desde 1967, y el popular cartel publicitario de neón de “Tío Pepe”, tantas veces reproducido en diversos soportes y que en la actualidad es el único superviviente de los numerosos anuncios que en otros tiempos había en esta plaza.

Y una curiosidad: la estatua ecuestre de Carlos III, que para los no madrileños pueda parecer un elemento secular de la plaza, fue en realidad ubicada allí en una fecha tan tardía como 1994 y tras un referendo popular que eligió su ubicación. Se trata de una reproducción en bronce de la obra original, que se conserva en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ubicado en la calle de Alcalá, muy

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