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El Instituto Internacional (Miguel Ángel, 8) es una activa institución cultural de Madrid que, sin embargo, resulta menos conocida para el gran público que otras entidades. Tanto su historia, como el edificio que lo alberga, como las actividades que en él se llevan a cabo lo hacen merecedor de un post por su originalidad.
Comencemos por desentrañar su nacimiento y evolución: el Instituto Internacional es la institución cultural norteamericana más antigua de España. Comenzó a funcionar en 1910 en su sede actual, fundado por Alice Gordon Gulick en 1892 con el nombre, en aquel momento, de “International Institute for Girls in Spain”. En efecto, pretendía facilitar el acceso de las jóvenes españolas del momento a la educación universitaria, un terreno en el que por entonces estaban en franca minoría y cuyo acceso les resultaba dificultoso por el mero hecho de ser mujeres.
La innovación del centro se entiende todavía mejor si constatamos que colaboró estrechamente con la muy adelantada para la época Institución Libre de Enseñanza. Desde entonces, miles de estudiantes de Estados Unidos han participado en programas del Instituto, favoreciendo el intercambio entre España y el país americano.
Ese intercambio se ha mantenido hasta la actualidad, favorecido sobre todo por el programa de lengua y cultura norteamericana impulsado por el centro, y que cuenta, entre sus actividades más señeras, con la impartición de cursos de inglés, con una biblioteca con más de setenta mil volúmenes en este idioma y en español y con los Coloquios de la Mujer, que reúnen periódicamente a especialistas de ambos países para compartir impresiones sobre diversos temas de actualidad. Otra de las iniciativas más interesantes del Instituto son las becas Ruth Lee Kennedy, para apoyar la investigación realizada por mujeres.
Aunque no querramos apuntarnos a ninguna de estas actividades, también merece una visita por su belleza el edificio que alberga el Instituto, con su bonito paraninfo, su interesante escalera y un jardín que nos permite huir por un momento del bullicio de la ciudad, aunque se encuentre inmerso en ella.
Foto vía Instituto Internacional

