El Banco Hispano-Americano fue fundado en 1901 con el capital que algunos emigrantes (y sus descendientes) españoles habían amasado en tierras americanas. Se les conoció como indianos. Aquellos que marcharon al Nuevo Mundo para hacer fortuna, para buscar su propio ‘El Dorado‘, y que regresaron finalmente a su tierra natal.
Muchos indianos regresaron a España a finales del siglo XIX. El acontecimiento de este momento, la marea que agita el mar de la Historia, es la pérdida de las últimas colonias de ultramar. Cuba y Filipinas. El desastre del 98. Un fin de centuria que haría a nuestro país tomar conciencia de su verdadero nuevo lugar en el mundo, y que despertaría las conciencias de intelectuales y escritores. España como imperio ya había muerto hacía tiempo. Pero el 98 fue el canto del gallo que nos despertó del sueño.
También hubo consecuencias en el mundo de la economía, como es natural. Parte del dinero hecho en las colonias volvió, traído por hombres como Bruno Zaldo o Antonio Basagoiti. Esta fue la base de la creación del Banco Hispano-Americano.
El banco fue construido en la Plaza de Canalejas, entonces encrucijada de la cuatro calles, a saber: Calles del Príncipe, Cruz, Sevilla, y la Carrera de San Jerónimo. Sin embargo, el incipiente Madrid del momento, con el aumento de vehículos y peatones, obligó al Ayuntamiento a hacer de la plaza un espacio circular ensanchando sobre todo la calle Sevilla.
El semicírculo formado entre dicha calle y la Carrera de San Jerónimo se consolidó en 1884. Este solar fue adquirido para la construcción del banco por 1.756.000 pesetas, encargándose el proyecto al arquitecto Eduardo Adaro, que ya había dirigido las obras del Banco de España. El proyecto es de 1902, y la inauguración del edificio tuvo lugar en 1905.
Según los cánones de los inicios de la arquitectura bancaria española, dicho edificio tiene dos estructuras diferenciadas. Por un lado, el sótano, planta baja y entresuelo, que conforman una sola composición, unida al primer y segundo pisos por un gran balcón que además hace de cornisa. Estos dos pisos superiores constituyen un cuerpo arquitectónico distinto, que culminan en un ático.
Los niveles inferiores se destinan al negocio y al trabajo, y los superiores a viviendas, siguiendo la costumbre del momento. En la planta baja se dispuso un patio de operaciones (cuyo material principal era el hierro, el símbolo del progreso de principios del siglo XX) del mismo estilo renancentista que impregna toda la construcción, y cuyo techo era una bóveda acristalada.
La fachada tiene una impresionante riqueza ornamental en la que destacan, a ambos lados de la entrada principal, dos estatuas. Una, de forma masculina, va envuelta en una túnica antigua y se señala la cabeza con la mano. La otra, femenina, también porta túnica, y lleva un arca entre las manos. La primera simboliza el Cálculo, y la segunda la Economía.
Pido una reflexión sobre los conceptos de cálculo y economía de principios del siglo pasado: El cálculo es la capacidad humana, mental, de operar con cifras. La economía se significa como la acumulación de riqueza. ¿Cómo serían representadas ambas ideas en un edificio contemporáneo, según los parámetros culturales de nuestro tiempo?
Foto Vía: Charlesbegniamino