 El Museo del Traje es una delicia para todos aquellos que disfrutamos acercándonos a cómo se vestía en el pasado. Podemos no sólo contemplar las piezas que hacen un recorrido por la historia de la moda, sino también jugar a ser niños y probarnos golas o polisones. Hoy sin embargo no vamos a centrarnos en el museo en su conjunto (que daría para un buen post), sino en una exposición temporal que nos ha fascinado: se trata de “Pequeños mundos”. Y es que aunque en la web del Museo se defina como destinada a los más pequeños, cualquiera puede sentirse atraído por lo que en ella se expone hasta el 1 de marzo: las casas de muñecas y las miniaturas que han hecho las delicias de niños (y no tan niños) durante generaciones. No penséis que se trata de un mero repaso por algunas viviendas de juguete, que ya de por sí sería atractivo. La muestra intenta también acercarse a una serie de ideas y aspectos ocultos bajo el exterior de estos objetos: los avances científicos y técnicos que dejaban entrever a través de sus piezas, las relaciones sociales del momento… Un aprendizaje para los más pequeños en el que nada era inocente, pues se marcaban, por ejemplo, estrictos roles de género a través del juego: los niños experimentaban su papel como agentes activos de la economía jugando con trenes, estaciones, coches…, mientras que las niñas aprenderían el papel doméstico que la sociedad les encomendaba con cocinitas y muñecas. Claro que aunque esa sea la historia que se esconde por detrás del montaje de la exposición, lo apasionante de ella es poder caminar entre esas casas que fraguaron los sueños de tantos niños y que nos aproximan a un tiempo de la infancia, perdido y por ello tan idealizado. Recuperarlo por unos minutos nos costará entre 3 euros y entrada gratuita, dependiendo del tipo de público en el que nos enmarquemos. Una tarifa reducida, en cualquier caso, para rememorar viejos tiempos. |